LOS CHARRÚAS

ESCUDO

 

LOGO MUNICIPAL

 

 

HERÁLDICA

Forma: elipse cuartelado en cruz y filete de sable

Trae en el primer cuartel sobre tapiz terciado de azur, plata y azur una antorcha de plata disminuída de azur celeste y contorno de sable flama de gules.

Trae en el segundo cuartel sobre tapiz de oro amarronado cuatro figuras curvadas de oro. 

En el tercer cuartel tapiz de gules con dos lanzas orientadas hacia la diestra de plata y en punta el busto de un hombre coronado de plata, sable y vestimenta de sinople.

Trae en el cuarto cuartel en dos líneas oblicuas hacia la siniestra ocho árboles foliados de sinople, frutados de gules y tronco de su color, sobre tapiz de plata.

En el corazón un escusón con el escudo nacional.

Ornamentos: a modo de bordura una divisa de plata con sendos lemas toponímicos superior e inferior de letras capitales romanas de sable.

SIMBOLOGÍA

El escudo nacional en el centro del escudo y la bandera en la división superior izquierda recuerdan su perteencia a la nación. La siguiente división representa un campo de arrozal, una de sus principales riquezas junto con la fruticultura de cítricos simolizados en la última división. El homenaje a los primitivos pobladores charrúas y sus jefes y bravura está representado por el tercer cuartel del escudo con el color rojo de fondo.

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HISTORIA del ESCUDO  
Más Información  
HISTORIA  La localidad de Los Charrúas, nace con la creación de la estación del ferrocarril en la década de 1930, y su trazado definitivo se aprueba por Resolución del Gobierno Provincial (MIHURA) el 23 de octubre de 1941, fecha que se toma como fundación. Su población se caracteriza por conformar un verdadero crisol de razas y una diversidad de cleros religiosos. Su crecimiento ésta basado en la producción agrícola. En enero de 1985 se crea el Municipio de Segunda Categoría; en la actualidad la principal fuente de crecimiento es la producción arrocera, seguida por la citricultura, forestación, ganadería, apicultura, etc. Los Charrúas, cuenta no solo con tierras fértiles, sino también con arroyos de aguas cristalinas y montes naturales que dan al visitante, la posibilidad de disfrutar de la naturaleza en su más viva expresión. Es además tierra de artesanos, industriales, comerciantes que desde sus pequeños emprendimientos, se proyectan a un futuro que ya comienza a visualizar sus primeros resultados.
   

Página web

http://www.loscharruas.com.ar/

Primeros Pobladores

 

El pueblo charrúa es un desprendimiento del tronco de los indios tehuelches, con 13000 años de antigüedad, pueblo que por no se adaptó a su lugar y siguió su búsqueda a lo largo de milenios, detrás de su "berá" (el ñandú). Luego de un tiempo, logró instalarse en el Litoral, los territorios comprendidos en lo que hoy llamamos Entre Ríos (Argentina), parte de Uruguay y Río Grande Do Sul (Brasil).
Los primeros españoles que llegaron a estas tierras, en sus crónicas de viajes que enviaban al viejo mundo, se referían a los indios charrúas con particular reconocimiento a su valentía, su bravura y el hondo respeto a su tierra, su herencia sagrada y milenaria.
Cuando el encuentro entre los Dos Mundos se transformó en invasión conquistadora y los nuevos dueños de la tierra pedían suelos "limpios", sin indios, el pueblo charrúa fue acorralado en el monte y se produjo el exterminio de sus integrantes masculinos. "Se mataron sus cuerpos, sus animales silvestres, sus plantas y se contaminaron sus tierras", según cuenta su vocera.
Pero la sed de poder y la desvalorización hacia la raza indígena, dejó un signo que le permitió renacer: dejaron a las mujeres charrúas para servidumbre de los nuevos "señores" de las tierras.
Fueron las antiguas abuelas, las hijas de la luna (Guidaí, en lengua originaria), las que mantuvieron la sangre charrúa al ser las sobrevivientes al exterminio. Ellas, las portadoras de la estirpe charrúa, fueron las que llevaron la voz eterna, invencible y guerrera que salvó la historia de su pueblo.
A los habitantes del Litoral los llamaron charrúas, que significa los que van al frente, los guerreros, por rebeldes. "Así nos llamaron por no dejarnos jamás doblegar, por llevar los principios la libertad, la palabra y la lealtad a los nuestros, y sobre todo porque nuestros abuelos no permitieron establecerse ninguna misión jesuítica, motivo por el cual estuvieron condenados a una muerte anunciada desde el principio", cuenta Rosa Albariño.
Los charrúas caminaban constantemente, sin abandonar su territorio. Moviéndose de un lugar a otro según el clima, los cardúmenes, etc., siempre regresaban, pues no eran nómades, sino preservadores de los sitios donde vivían.
Cuenta su pueblo que cuando se produjo la invasión conquistadora el charrúa fue acorralado en el monte y se volvió jaguar. Desde entonces se lo denominó Pueblo del Jaguar, del Yaguareté, el Grande, el Inigualable.
El jaguar es un animal salvaje, un felino con gran capacidad de adaptación, un caminante incansable, poderoso, que frecuenta las orillas de los ríos con destreza y valentía indomable.
Las cualidades de sus hombres, dieron a la Comunidad Charrúa Pueblo Jaguar su merecido nombre, su reconocimiento y su identidad como pueblo.

Más Información

http://www.enredando.org.ar/noticias_desarrollo.shtml?x=29972
   

 

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