| HISTORIA

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Humahuaca, donde el tiempo se detuvo
El grupo humano característico de la zona fue el de los omaguacas. Con
este nombre conocieron los españoles a los indígenas que habitaban la
Quebrada del Río Grande de Jujuy, que también fue conocida desde
aquellos lejanos tiempos como Quebrada de Humahuaca.
Su nombre deriva de una leyenda aborigen que hace referencia a la cabeza
que llora:
¡Humahuacac! ¡Humahuacac! Algunos historiadores, como el dr. Horacio
Carrillo, sostienen, con respecto al origen del nombre, que hace
referencia al lugar de enterratorios de cabezas o sepulcro de cabezas
destacadas.
Posteriormente, el nombre se generalizó y los arqueólogos denominaron
Humahuaca a la cultura que se desarrolló no solamente en la quebrada,
sino también en las tierras aledañas.
Al igual que todos los aborígenes andinos, no poseían escritura, la
cual era en parte reemplazada por el uso de los “quipus” que sólo
podían manejar algunos funcionarios y sacerdotes del imperio.
Los registros históricos de la conquista datan de fines del siglo XVI.
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Siglo XVII y XVIII: la importancia
del pueblo de Humahuaca fue creciendo a lo largo de
todo el siglo XVII, por su lugar estratégico, por
obra de sus encomenderos y corregidores y por sus
esclarecidos Cura Párrocos.
Los obispos del
Tucumán hacían sus paradas obligadas en Omaguaca,
camino de su Diócesis, visitaban canónicamente la
parroquia y dejaban sabias disposiciones de sus actas. A
principios del siglo XVIII Humahuaca gozaba de esplendor
y actividad, tenía un total de 199 indios feudarios que
comprendía un total de 1.400 personas, que con
españoles, indios libres, negros, mestizos zambos se
llegaría quizás a las 1.600 personas con toda seguridad.
Humahuaca era considerada en todo el
Tucumán, el más grande pueblo y el de mayor vida
económica. Era un centro obligado de descanso y
reabastecimiento y asiento de los Gobernadores de la
Puna.
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Siglo XIX: Humahuaca fue escogida
para ser el altar simbólico de la Patria en el
Norte Argentino y colocar en ella el Monumento a
la Independencia, ya que fue teatro, bastión, hito
estratégico, campo de las hazañas más bravas e
imperecederas de la
Guerra Gaucha.
En el suelo de Humahuaca , según el
Archivo Capitular de
Jujuy y otros documentos, se libraron 14 combates
entre patriotas y
realistas en el período que media de 1814 a 1821.
Entonces Humahuaca ocupa una página interesante en la
Historia de la Argentina. Héroe legendario y autor
de la famosa batalla de Humahuaca fue el Coronel D.
Manuel Eduardo Arias, que fue un guerrero heroico y
decisivo en las luchas de nuestra emancipación y dio a
la patria en Humahuaca el galardón del
12 de marzo.
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| PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD 
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Humahuaca es una población de calles angostas y empedradas con canto
rodado, iluminación con faroles de tipo colonial y habitantes aferrados
a antiguas tradiciones.
Fue un centro de importancia en la época de la colonia, originado en la
transformación del poblado indígena preexistente que poseía un tambo
o posada de los tiempos incaicos.
Su fundación hispánica por Juan Ochoa de Zárate data de 1591. Desempeñó
un importante papel en su carácter de posta de correos para los
expedicionarios al Alto Perú.
El Gobierno de la Provincia está gestionando la incorporación de la
Quebrada de Humahuaca como Itinerario Histórico Cultural de Interés
Internacional, ante las autoridades de la UNESCO, destacando su valor
histórico por cuanto: “A lo largo de 10.000 años, este valle andino
ha sido el escenario de gran parte de los desarrollos culturales de la
región y de los países vecinos de la América del Sur, en un recorrido
ininterrumpido que abarca desde la instalación de los primeros pueblos
cazadores, hace unos diez milenios, hasta la actualidad. En tal sentido,
la Quebrada de Humahuaca ha funcionado como permanente vía de interacción,
longitudinal y transversal, vinculando territorios y culturas distantes
y diferentes, desde el Atlántico al Pacífico y desde los Andes a las
llanuras meridionales.
Camino de arrieros y caravanas en época temprana, ruta de los Incas
antes de la llegada de los españoles, vía del comercio entre el Río
de la Plata y el Potosí a través del Camino Real, vínculo contemporáneo
entre diferentes países de la región, la Quebrada de Humahuaca ha
representado y representa un camino de ida y vuelta para la
interfecundación cultural, como fruto de su propia dinámica y
funcionalidad, dejando a su paso resultados patrimoniales tangibles e
intangibles que acreditan tanto su irrefutable autenticidad histórica
como su integridad patrimonial
Fué un centro de
importancia en la época de la colonia, originado en la transformación
del poblado omaguaca preexistente que poseía un tambo o posada de los
tiempos incaicos. El tiempo parece no haber transcurrido desde aquellas
épocas, y sus calles conservan la fisonomía histórica en su edificación
y sus angostas calles empedradas. La iglesia (1641), consagrada a
Nuestra Señora de la Candelaria (1 y 2 de febrero), contiene obras de
valor artístico como la propia talla de su virgen patrona y los doce
profetas, de Marcos Sapaca, de la escuela cuzqueña. En el Cabildo, un
antiguo reloj, mueve una imagen en tamaño natural de San Francisco
Solano que todos los mediodías aparece detrás de una puerta para
impartir la bendición a los presentes en la plaza, mientras una
colorida mezcla de coyas y turistas completan el escenario. El monumento
a la Independencia (1950), en lo alto de las escalinatas que parten de
la plaza, sirve de marco de imponente anfiteatro donde se convoca todos
los años al Tantanakuy, encuentro no comercial de músicos, que
congrega grandes figuras como Jaime Torres y a todos los creadores de la
región. Si te interesa la arqueología, en lo alto del cerro, están
los restos de la torre de Santa Bárbara, usada como fortificación por
los españoles en el siglo XIX y que fuera sitio de combate (1837)
durante la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana. Imperdible
además el Museo Arqueológico y el Folklórico Regional, donde se
muestran distintas costumbres tradicionales: elaboración de la chicha,
de remedios, amuletos y brujerías, los ritos de entierros y desentierro
del Carnaval, disfraces, trajes típicos y artesanías. Además, 25 Km
al norte de la ciudad están los petroglifos de lnca Cueva.
Conocida mundialmente por la imponente Quebrada de Humahuaca,
declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, presenta un
paisaje paradisíaco por donde corre el Río Grande y se destacan
interesantes yacimientos arqueológicos enmarcados en cerros de
distintas tonalidades.
En esta región el visitante se pone en contacto directo con las raíces
de la América hispana, en medio de un paisaje de valles y quebradas
donde se fundieron las culturas aborígenes y españolas.
Además del circuito de la quebrada, los sitios y puntos turísticos que
no se puede dejar de conocer son: las ruinas arqueológicas de Coctaca,
Uquía, Peñas Blancas, Chulín y, en la ciudad, el Monumento a la
Independencia y el Museo Arqueológico Regional, entre otros que
despiertan un notable interés.
Dada la altura a la que se encuentran los lugares turísticos, se
recomienda caminar con lentitud para evitar cualquier tipo de malestar
ocasionado por la gran disminución del oxígeno que hace que las
personas se “apunen”.
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