| HISTORIA
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Antes
de la llegada de los españoles, los omaguacas habitaban la región del
norte de Jujuy, la puna, las gargantas estrechas que llegan a la gran
quebrada humahuaqueña, los pequeños valles y las laderas de las
sierras.
Eran los más adelantados de la provincia, hacían telas de lana,
instrumentos y armas de bronce; fundían metales; trabajaban la piedra y
la madera. Además, hacían vasos, jarras y demás utensilios con barro
cocido. Sobresalían también en la agricultura y el pastoreo. Debido a
que la región que habitaban era de suelo pedregoso, de mucho declive y
escasa cantidad de agua, construían andenes de cultivos a la manera
incaica, que mantenían gracias a ingeniosos sistemas de irrigación. El
maíz era el elemento principal en su alimentación.
Domesticaban las llamas y utilizaban también la carne y el cuero de
otros animales, principalmente vicuñas, guanacos y venados.
Sus viviendas, de forma cuadrangular, eran construidas con piedras muy
bien trabajadas y techadas con paja y barro.
A la llegada de los españoles, la posición geográfica del que es hoy
el pueblo de
La Quiaca
le adjudicó un punto importante como posta en el camino al Alto Perú.
Fue denominado en aquel entonces
La Florida.
El
primer antecedente del pueblo lo encontramos por 1772, cuando el
comisionado Alonso Carrió de la Vandera
creó una posta a 19 leguas de la de Los Colorados. El punto fue
disputado más adelante, ya que se consideraba que allí terminaba la
jurisdicción de Buenos Aires y comenzaba la de Potosí. Esto dio lugar
a intensas batallas que terminaron cuando en 1878 se ordenó la
habilitación de una oficina telegráfica a continuación de las dos ya
creadas de Tilcara y Humahuaca.
Pocos años después de la instalación de esta oficina, se comenzó con
los pasos para fundar oficialmente el pueblo y fue el 10 de septiembre
de 1883 cuando, acorde a las indicaciones del gobernador Tello, se
procedió a demarcar el "área de terrenos para solares de población
y ejidos".
Con fecha 12 de mayo de 1886, se dio nacimiento a la primera escuela,
aun cuando la ciudad no tenía oficialmente fecha de fundación
efectiva.
Por el año 1900,
La Quiaca
comenzó a constituirse definitivamente como población.
Influencia decisiva en ello tuvo el pronunciamiento de
la Comisión Mixta
Internacional Argentina-Boliviana, que en el año 1900 y bajo la
presidencia del ingeniero Miguel Iturbe se decidió por la construcción
de la línea ferroviaria internacional, por el que se disponía la
prolongación de la línea férrea de Jujuy hasta
La Quiaca. Este
anhelo se concretó el 30 de diciembre de 1907, oportunidad en que
arribaba a
La Quiaca
el primer tren a la frontera.
El 28 de febrero de 1907 se promulgó la ley Nº 134, dándose creación
al pueblo de
La Quiaca
y, luego de años de gestiones, se concretó este anhelo. Treinta y ocho
manzanas y veinticinco rastrojos constituían la demarcación del pueblo
creado. Por ese entonces, ya se habían instalado varias casas de
comercio impulsadas por las transacciones entre Argentina y Bolivia.
El 27 de septiembre de 1914, el Superior Gobierno de
la Provincia
designa la primer Comisión Municipal de
La Quiaca.
El
1 de junio de 1917, bajo la presidencia de Ernesto Claros,
la Legislatura
de
la Provincia
de Jujuy declaraba a
La Quiaca
capital del departamento de Yavi, mediante la sanción de la ley Nº
325.
El 9 de diciembre de 1945 se estableció en instalaciones que pertenecían
a una unidad del Ejército Argentino, el Escuadrón 21 "
La Quiaca
" de Gendarmería Nacional. Su primer Jefe fue el segundo
comandante Fernández Castellanos.
Ciudad fronteriza rodeada por dos ríos, uno de los cuales es límite
con Bolivia, la pequeña población fue creciendo hasta la actualidad
con sus características propias. Las construcciones se alzan en un
valle rodeado de cerros y son, en su mayoría, de adobe revocado o de
ladrillos muy comunes en la zona norteña.
La Quiaca
es hoy una febril ciudad, hermanada con la localidad fronteriza de
Villazón en Bolivia a través de un puente que es atravesado
incansablemente por trabajadores y turistas de uno y otro país.
Es la única ciudad del norte puneño que posee todos los servicios básicos,
uno de los asentamientos urbanos más importantes del noroeste
argentino.
La
ciudad de
La Quiaca
se encuentra ubicada en el altiplano de
la Puna
jujeña en plena frontera argentino-boliviana.
Separada del vecino país por el río
La Quiaca
, se encuentra demarcada al norte por la localidad de Villazón
-Bolivia-, al oeste por Ojo de Agua; al este limita con Sansana y sobre
el sur con la localidad de
La Florida.
Enclavada
en un vistoso valle rodeado de cerros,
La Quiaca
presenta suelos áridos y temperaturas con gran amplitud térmica.
Esta ciudad es la única de la zona del norte puneño que posee todos
los servicios básicos para la comodidad del turista, siendo uno de los
asentamientos urbanos más importantes del noroeste argentino.
Se comunica con la capital de la provincia -San Salvador de Jujuy- por
medio de una línea de ómnibus que transita
la Ruta Nac.
Nº 9.
Adquiere relevancia a nivel turístico por el admirable paisaje puneño,
por sus construcciones de adobe revocado, por las míticas fiestas
regionales que homenajean a la madre tierra -Pachamama-y por su gente
-coyas- que usa una amplia diversidad de colores en sus vestimentas.
El visitante siente un fuerte encuentro con una cultura milenaria cuando
transita los alrededores, encontrándose con las aldeas y los poblados más
interesantes del noroeste, diseminados en una región que fue habitada
antes de la colonización española por el Imperio Inca.
La Laguna
de los Pozuelos, Yavi, el Cerro de los Siete Hermanos y todo el circuito
de
la Puna
son algunos de los puntos más importantes de la región.
Las personas que visitan esta zona y que no están acostumbradas a estar
en regiones con altura deben tomar todos los recaudos para no
"apunarse"
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