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ESCUDO

LOGO MUNICIPAL

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HERÁLDICA
Forma:
cuadrilongo de ángulos inferiores redondeados apuntado filiera de
sinople. Trae
en campo único sobre tapiz de su color en el centro un blasón con forma
de broquel normando, con dos espiras que dan lugar a la formación de dos
cisuras o escotaduras, cortado con una proporción mayor del ancho con
respecto al alto, en un todo semejante al blasón provincial. Ornamentos
el blasón descansa sobre una cartela que sigue su forma y le hace de
bordura, terciada en faja de azur y plata, plegada por lo bajo sobre sí
misma, cargada con un lema superior patriótico e inferior de
calificación y toponímico de letras capitales romanas de sable.
SIMBOLOGÍA
La
cartela con los colores patrios reafirma su pertenencia a la nación yel
escudo provincial en el centro la identificación con ella. Las
inscripciones superior "Abanderada de la patria" así como la
inferior "Muy leal y constante" seguida de su nombre la
califica por las virtudes de sus hijos en las luchas por la
independencia aunque la segunda le fuera impuesta por los reyes españoles
en la época colonial.
El
sol, los laureles, los colores de los campos, los antebrazos sosteniendo
la pica y el gorro frigio, todos símbolos que están en el escudo
nacional. Las dos rosas aunque no existen pruebas de ello quizás aluden a
las batallas de Salta y Jujuy donde triunfó el General
Belgrano.
LOGO MUNICIPAL
Nueve cuadrados
en degradée de azul enmarcados por dos comas de lo mismo simbolizando los ríos Xibi-Xibi y
Grande que la envuelven y debajo Municipalidad
de San Salvador de Jujuy
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| HISTORIA

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Jujuy, la sangre indígena
Los investigadores del pasado precolombino han sostenido con empeño
que la cultura indígena del Noroeste argentino fue influida por
la cultura de Tiahuanaco, muy anterior a la incaica.
Otros sostienen que la cultura diaguita enseñoreaba en el Norte y
Oeste de Jujuy (los diaguitas ocupaban una pequeña parte del
oeste del actual territorio provincial, formaban pueblos
independientes unos de otros, con sus respectivos caciques, y
hablaban una lengua llamada "cacana").
Sea como fuere, cuando los españoles llegaron a esta región
encontraron comunidades indígenas de omaguacas, quienes habitaban
la región del norte de Jujuy, la puna, las gargantas estrechas
que llegan a la gran quebrada humahuaqueña, los pequeños valles
y las laderas de las sierras, eran los más adelantados de la
provincia; oclayas, en el valle de Jujuy, en la parte del Xibi
Xibi, Titaxi, Tilquiza, Jaire, Chijra y Zapla, hasta las faldas de
los cerrillos de Perico, eran valientes guerreros pero no se
igualaban a los omaguacas; y jujuies, posiblemente una denominación
genérica dada por los hispanos para señalar a las tribus que
escondían sus viviendas hacia los sitios actuales de Cuyaya, La
Almona y Juan Galán.
La fundación de una ciudad en el valle de Jujuy se vió demorada
por la brava oposición indígena a la entrada de los españoles,
pero el factor de más influencia fue la lucha que sostuvieron
entre sí los españoles de Chile y Perú, que pretendían dominar
el territorio del Tucumán, el cual abarcaba por entonces las
actuales provincias de Salta y Jujuy.
Después de varios intentos fallidos por fundar la ciudad,
empezando por el que intentara Perez de Zorita el 20 de agosto de
1561 con el nombre de Nieva, entre los ríos Grande y Sivisivi, la
población sucumbió ante los ataques indígenas y las luchas
intestinas por dominar la región desde el Perú y Chile. Lograron
subsistir sólo hasta 1563.
El sonado pleito jurisdiccional del Tucumán se terminó cuando,
el 29 de agosto de 1563, se dio a publicidad una cédula real que
hacía de esta región una gobernación autónoma segregada de la
usurpación chilena que en su momento llevara a cabo Francisco de
Villagra. Mediante este documento, el rey ordenaba que Tucumán
dependiera del Perú como autoridad jerárquica inmediata.
Los indígenas, incentivados por su hostil asedio a otras
poblaciones, asolaban la región y golpeaban a las puertas de la
heroica ciudad recién refundada.
El valle de Jujuy era un punto estratégico, ya que allí convergían
las rutas procedentes del Perú y las que se abrían hacia la
progresista región del Sur, uniéndose al Atlántico.
Por ello, el 13 de octubre de 1575, don Pedro de Zárate fundó,
en la zona llamada Punta de Diamante por la cercana unión de los
ríos que franquean la ciudad (el Grande y el Chico), la ciudad de
San Francisco en la Nueva Provincia de Álava, donde actualmente
se encuentra el cementerio del Salvador. La ciudad alcanzó
escasamente un año de vida, ya que también fue destruida por los
indígenas.
Finalmente, la superioridad militar española terminó por
imponerse y el 19 de abril de 1593 Francisco de Argañaraz y Muguía
fundó San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy, la actual
capital provincial (anteriormente Ciudad de Nieva y San Francisco
de Alava), denominación actual del barrio que comprende la zona céntrica
de la ciudad
Durante las guerras por la independencia, Jujuy se convirtió en
el escenario de las batallas entre el Ejército del Norte y las
fuerzas realistas.
Pasados dos años de la Revolución de Mayo, Jujuy entregaba sus
mejores hijos. La poca formación militar, a lo que se sumaba la
carencia de elementos necesarios y la inferioridad numérica,
llevaron a la consecuencia lógica de las derrotas de Cotagaita,
Nazareno y Desagüadero. Poco pudieron hacer los jefes patriotas
que sucesivamente asumieron el mando del Ejército del Norte, como
Francisco Ortiz de Ocampo, Antonio González Balcarce, Juan José
Castelli y Juan Martín de Pueyrredón.
Sólo el triunfo del 7 de noviembre de 1810 en Suipacha, que
constituye la primera victoria argentina en la guerra de la
independencia, lograda por los gauchos del Norte comandados por
Martín Miguel de Güemes con apoyo del capitán porteño
Balbastro, eleva y mantiene aún la fe. La figura de Manuel
Belgrano es de sobra conocida por todos los argentinos y en
particular por los jujeños, que han hecho de él el héroe por
antonomasia de la emancipación nacional.
Belgrano llegó a Jujuy el 19 de mayo de 1812 y allí recibió el
saludo del pueblo en general que veía en el Ejército del Norte,
y en su nuevo jefe, la solución a la amenaza de la invasión
realista. La situación era clara y sus lineamientos generales se
ajustaban a lo previsto por el gobierno, las circunstancias
colocaban a Belgrano ante un duro trance. Ante el avance del
enemigo, Belgrano dispuso que el coronel Diaz Velez retomara el
mando de la vanguardia en Humahuaca.
En la noche del 22 de agosto se impartió la orden definitiva de
abandonar el pueblo y al amanecer del día siguiente toda la
ciudadanía jujeña abandonó la ciudad. A media tarde salió el
grueso del ejército, en tanto que Belgrano recién salía a la
medianoche. En la noche del 23, la retaguardia patriota era
atacada desde diversos lugares y solo pudo salvarse gracias a la
acción enérgica del capitán Zelaya, quien organizó el
repliegue bajo el fuego enemigo.
El 24 de agosto entraba la vanguardia realista en Jujuy.
El general Manuel Belgrano encabezó la ordenada retirada, gesta
conocida como el "Éxodo Jujeño". Jujuy soportó once
invasiones realistas.
Por fin, el 20 de febrero de 1813 se produjo la batalla de Salta
que selló la suerte del ejercito realista. Una hábil maniobra de
Belgrano puso de antemano en inferioridad de condiciones a su
enemigo, el cual tuvo que capitular, sufriendo una aplastante
derrota. Firmada la capitulación, los españoles se retiraron a
Jujuy, que estaba defendida por una fuerte fracción que no había
capitulado. De esta ciudad continuaron los realistas una marcha
apresurada hacia el Alto Perú.
Los emigrados jujeños, después de la victoria, se dirigieron a
Jujuy dejando el ejército en Salta.
El 25 de febrero se restableció en la ciudad el gobierno
patriota. Se designó al coronel José Bolaños como gobernador.
Las expediciones al Alto Perú se sucedieron hasta que la salud de
Belgrano indicó la necesidad de un recambio. Entonces San Martín,
con la asistencia de Martín de Güemes y sus milicias gauchas, a
fuerza de astucia, sacrificios y valor sin igual, pudo liberar sus
terruños varias veces asolados en el vaivén de las operaciones.
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Hermanamientos
Calama
- Chile

Tarija
- Bolivia

Sucre
- Bolivia

Enlaces:
clic en imágenes
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22
de abril de 1974. La ciudad chilena de Calama se declaró
hermana de San Salvador de Jujuy. Fué una iniciativa del alcalde
calameño Hugo Pizarro Gutiérrez, destacada personalidad de la
causa integracionista entre los dos nortes. La entrega del
correspondiente decreto de hermanamiento tuvo lugar en Calama, con
la presencia de una delegación jujeña encabezada por el
intendente jujeño Renán Aparicio Campero, quien retribuyó la
declaración con otra, el 27 de mayo de 1974, declarando a Calama
hermana de San Salvador de Jujuy.
http://www.ellibertario.com/2008/04/22/calama-y-san-salvador-de-jujuy-hermanas/
*/*/*\*\*
08/03/2004 - Carta de Hermanamiento
entre San Salvador de Jujuy y Tarija
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Tarija, Sucre, Salta y Jujuy acercaron vínculos ayer con la firma de la
carta de hermanamiento con la que se busca desarrollar el turismo y otros
aspectos.
La sesión de honor se desarrolló en el salón de los espejos del
municipio a las 11:40 y se prolongó hasta cerca de las 13:00. En el
evento se contó con la presencia del grupo Hermandad, que interpretó
canciones que pretendieron mostrar la similitud de culturas de las
ciudades del sur de Bolivia y del norte argentino.
Las autoridades que suscribieron el acuerdo son los intendentes de Salta,
Miguel Ángel Isa, y de San Salvador de Jujuy, José Luis Martiarena; el
alcalde de la ciudad de Tarija, Oscar Montes, y la presidenta del Concejo
Municipal de Sucre, Haide Nava.
El coordinador del proyecto de Turismo de Desarrollo Local (Turdel) en
Tarija, Roberto Ávila, comentó que toda acta de hermanamiento se firma
entre dos ciudades, por lo que se decidió que Tarija suscribiera primero
con Sucre y posteriormente con Salta.
Sucre, por su parte, firmó con Jujuy.
http://www.elpotosi.net/2004/0310/p__17.html
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| Más Información |
Se
halla rodeada por montañas en el triángulo que forman los altos
herbosos de Nieva y los ríos Xibi-Xibi y Grande. Desde este lugar
comienza a perfilarse la quebrada de Humahuaca, camino natural de
ascenso a
la Puna
, con sus tierras de cambiantes tonalidades que van desde el azul al
rojo.
Sus edificios modernos se alternan con otros de estilo colonial. Cuenta
con una moderna infraestructura receptiva, con confortables hoteles,
restaurantes, confiterías. Su centro comercial es muy activo y permite
la adquisición de hilados de llamita y merino, así como numerosos artículos
regionales, especialmente en los comercios de las calles Belgrano,
Alvear, Lavalle o Necochea. Una recorrida por sus barrios permitirá
conocer de cerca las costumbres y ambientes, sus calles desparejas, sus
viejas casonas con ventanas enrejadas y floridos patios. En ocasión de
la festividades religiosas, los lugareños bajan de los cerros,
conformando las procesiones, en cuyo transcurso interpretan música en
instrumentos típicos de la zona.
El pueblo jujeño, es entusiasta de un carnaval que presenta singulares
matices autóctonos. Son tradicionales entre otras,
la Manca Fiesta
, en
La Quiaca
, y El Toreo de
P
la Vincha
en Casabindo. Los que viajen a esta ciudad en oportunidad de las Fiestas
Navideñas podrán ver aspectos tradicionales como los típicos
pesebres, cantos de villancicos, la antigua Danza de las cintas o del
Trence y Destrence que realizan grupos de niños, todas ellas,
expresiones de viva significación y colorido. También alcanzan
singular brillo los festejos del carnaval y
la Fiesta Nacional
de los Estudiantes del 17 al 23 de septiembre. A partir del 23 de agosto
se lleva a cabo la semana del éxodo, evocación de este hecho ocurrido
durante la guerra de
la Independencia
, cuando el pueblo jujeño acompañó en sus retirada al General
Belgrano dejando sólo tierra arrasada a los realistas
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