PROVINCIA DE MISIONES - PUEBLOS ABORÍGENES

ESCUDO DE LA PROVINCIA

Los guaraníes, desde el punto de vista histórico, al parecer formaba una gran nación, con los Tupinamba, Amaguá, Amoiripá, Tupirapé y otros. Su influencia perdura abarcando cuatro países: Argentina, Paraguay, Brasil y Bolivia. Las investigaciones realizadas hasta el presente pudieron establecer que en el Paraguay existían tres subgrupos de guaraníes: Mbya, Pai-Tabyterá, Chiripá o Ava-katú-ete, este último participó en el proceso evangelizador llevado a cabo por los jesuitas; (siglo XVII)

Su autodenominación ritual es jeguakâva tenonde porangue’ í (los escogidos entre los que primeramente se adornaron con el gorro ritual). Para sus ceremonias religiosas utilizan un vocabulario especial denominado ayvu porá. Fueron conocidos en el siglo XVIII como monteses del Mba'everá que vivían en las selvas entre el río Acaray y el río Monday. Recibieron también el nombre de tarumá y posteriormente se los conoció también como: apyteré, tembekuá, tambeaopé y baticola.

Junto a los chiripá y a los paí-kaiová paí tavyterá del este del Paraguay y del sur brasileño, los mbyá pertenecen al grupo genérico guaraní de los cainguá, ka'yngua o monteses.

Muchos grupos guaraníes, los mbyá entre ellos, fueron resistentes a la radicación en las Misiones Jesuíticas, optando por conservar su independencia mediante prácticas de traslado bastante frecuentes, por tierras hoy paraguayas y brasileñas internándose en las selvas. Debido a esta resistencia, este pueblo no es descendiente de los guaraníes que habitaban en las misiones. Los avá katú eté o chiripá en cambio sí participaron en el proceso evangelizador llevado a cabo por los jesuitas.

Es un pueblo profundamente religioso, con alto grado de espiritualidad, fundamentan el origen y existencia de los dioses, los hombres y la naturaleza, mediante mitos. Creen en la continuidad de la vida después de la muerte, proveen a sus muertos de todo lo necesario para que puedan realizar sin carencias el viaje a la tierra sin males; un lugar donde el nativo imagina como la tierra ideal, en la que se realizan los deseos que en este mundo no son satisfechos.

La costumbre obliga a una práctica de culto permanente a los antepasados, con una relación estrecha y continua entre los vivos y los muertos, su cosmovisión estaba basada en la relación elemental cultural- naturaleza.

Las comunidades guaraníes que participaron en el proceso de evangelización no permanecieron en Misiones sino que retornaron al Paraguay, debido a las constantes invasiones de los mamelucos y la expulsión de los jesuitas, terminando de migrar a fines de 1818.

HISTORIA 

Nuestros Mbyá Guaraní Hacia la tierra sin mal

En Misiones, Argentina, coexisten con ellos en las mismas comunidades familias de los grupos guaraníes de los Chiripá o Avá Katú Eté y los paí tavyterá. Existen 74 comunidades (Tekoas) y una población total, aproximada, de 3.000 mbyá en territorio argentino. Dos grandes comunidades misioneras Fortín Mbororé e Yriapú - en las cercanías de Puerto Iguazú - concentran más de 600 mbiá, muchos de ellos provenientes del Paraguay y del Brasi

Desde la mitad del siglo XIX, provenientes del Paraguay comenzaron a establecerse en la selva misionera algunos grupos Mbyá, quienes son los habitantes del presente.
Los Mbyá Guaranies que viven en Argentina son aproximadamente 570 familias,
asentadas en unas 40 aldeas en todo el territorio Misionero, constituyendo una población de 3200 indígenas correspondiendo al departamento de Iguazú las comunidades Fortín Mborore e Yryapú.

La mayoría de las comunidades padecen de una situación de extrema pobreza y marginalidad y la tenencia de la tierra condiciona su economía, llevándolos a soportar situaciones de difícil sobrevivencia, al igual que enfrentarse a su principal enemigo, las enfermedades. Pueblos de está etnia también viven en Paraguay y Brasil por lo que no reconocen fronteras y esto se manifiesta en las continuas migraciones entre estos tres países, por lo que se hace muy difícil de hablar de una cantidad exacta de familias o comunidades ya que gracias a su hermética cultura sin decisión de limites enmarcados; el dividirse de aldea y crear otra, es muy común.

Algunas de estas comunidades Mbyá de Misiones, cuentan con escuelas bilingües; en el futuro sabremos si el acervo lingüístico de los nativos ha sido atendido con eficacia en estos establecimientos, seran ellos testigos de una nueva cosmovisión nativa.
A pesar que los llamemos “Dueños de la tierra” no la tienen con títulos están asentados en terrenos privados. Su habitad natural es la selva, y la van perdiendo por el sistema de propiedad impuestas y las plantaciones madereras, lo notorio en estos días es la supremacía impuesta por las naciones que al invadir su habitad no se respeta al ser como un rostro que supo vivir en armonía, muchos tapamos la mirada de niños y jóvenes negando su existencia por la codicia del hombre representada en la destrucción y deforestación de árboles de valor sentimental. Será el colonizador nuestros ejemplo o el dar la espalda y no escuchar al llanto de la selva junto a los hijos del sol. Por lo que apoyados

por organizaciones indigenistas y diversos sectores de la sociedad, encaran una lucha por sus derechos.

Su organización esta compuesta de pequeñas comunidades, el liderazgo del grupo lo ejerce “EL PAI” quien es el guardián oficial de las buenas costumbres, además es el medico y guía, partirán de su decisión las actividades religiosas, junto a los jefes de las familias trataran de resolver los problemas comunes.

En la medida que se acerca el mundo blanco, van perdido su cultura; pero también la conservación de sus raíces integra la lucha de sus lideres; hablan en su idioma y en la intimidad mantienen concepciones religiosas y míticas propias; para la comunicación en familia utilizan el lenguaje Mbyá, para lo demás hablan el Guaraní, castellano y hasta el portugués en zonas fronterizas.

Su economía es básicamente de subsistencia, los que viven en aldeas cultivan la tierra, hacen changas en aserraderos y obrajes o trabajan en yerbatales sin protección legal y laboral; son agricultores de mandioca, maíz, batata, poroto, zapallo y maní, se dedican a la caza y la pesca como así también a la recolección de frutos silvestres y miel como sus antecesores; lograr esto depende de las fuerzas físicas, el tiempo, la lluvia, las pestes y las sequías, los cuales implicaran en la fuente de provisión alimentarías.
Al transitar por las rutas del Alto Paraná Misionero podrá ver improvisados, puestos de ventas, algunos hechos de troncos con techos de la palmera pindo, atados con la fibra de algún vegetal como un reflejo de la arquitectura de sus humildes viviendas, o solo fueron unidos pequeños troncos dando forma a una simple mesa donde se podrán observar finos trabajos de artesanías, o un conjunto de verdes plantas como las preciadas orquídeas, al igual que no es coincidencia ver algún inocente animal silvestre quitado de su habitad; lo cierto es que tendríamos que ponernos a pensar en estas dos últimos objetos de venta dándonos cuenta que si partiera la conciencia del hombre blanco como comprador que de al no solicitar un animal o un ejemplar de orquídea no seria un trabajo que de crédito al paisano de la selva; porque querer domesticar un ser de la selva o a quien impresionar con valores de la naturaleza lejos de su habitat.

 El pueblo Guaraní que obtenía sus alimentos por propios medios, debían apropiar objetos utilitarios como medios de recolección y las condiciones precarias no muy lejanas a la naturaleza, asociados a su brillante ingenio aborigen lograron producir herramientas que caracterizan a una cultura propia; lo serán el oficio de la cestería, el tejido, la cerámica, el tallado de las maderas que fueron perdurando por una enseñanza familiar resguardada con mucho valor.

La cestería es el nombre con el cual se denomina a la artesanía de la fibra vegetal, para confección de estos cestos se usan unas tiras de la caña “tacuarembó”, empleándose además las tiras del “guembé”. La técnica es la del tejido trenzado para su mayor solidez, en el interior corren unos listones de tacuarembó anchos; la combinación del color natural de la caña y el color oscuro de la epifita, permite un desarrollo decorativo interesante, se forman paralelogramos, combinaciones asimétricas, se podrán observar cestos de distintos tamaños. El cesto “ayaca”, esta ligado a la preferencia por el cultivo de mandioca para los Mbyá; los pequeños cestos en formas redondas, a veces con tapa, según la tradición eran usados para guardar plumas para adornos, granos de maíz, hasta los propios huesos de las criaturas muertas en espera de la reencarnación de almas. Indudablemente los Mbyá adoptaron algunas formas modernas de cestería pero quedaron siempre fieles a sus técnicas y ornamentación.

Los Mbyá realizan originales tallados, en los que se puede mencionar la talla de animales y figuras antropomorfas de madera blanda, con decoraciones líneas, puntos y círculos pirograbados. Pequeños tucanes, tortugas, tatúes, osos hormigueros, yaguaretés o inclusive una representación del natural en un estado primitivo con arco y flecha en mano, es lo mas común de ver; serán bellos ejemplares que servirán de decoraciones o recuerdo de algún viaje. Mas allá de la posibilidad de venta, se verán en su arte la representación de los hijos de la naturaleza logrando la delicadeza en los detalles, como un agradecimiento del nativo a su madre.

Más Información http://es.wikipedia.org/wiki/Guaran%C3%ADes
Más Información EL SILENCIOSO GENOCIDIO DE LOS MBYA GUARANÍ EN ARGENTINA
Videos http://youtu.be/hxLNU1ND8NU

Turismo Cultural

Videos

http://www.proyectomate.org/turismo.php  

http://www.proyectomate.org/galeria2.php  

   


 

 http://www.iguazunoticias.com/v2011/nota/20110402/comunidades-aborigenes-mbya-guaranies-acceden-a-la-tecnologia-educacional/

FONDO MUSICAL: HIMNO NACIONAL EN  LENGUA  GUARANÍ

 

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