CAÑADA de  GÓMEZ -   Departamento  IRIONDO

ESCUDO

LOGO MUNICIPAL

HERÁLDICA

Forma: español de la segunda mitad del siglo XVIII, filiera de oro.

Trae en campo único en la faja del jefe a diestra un sol naciente con cinco rayos rectos que llegan al borde del blasón aumentando su grosor de su color, sobre tapiz de su color.

Trae en la faja sobre tapiz de sinople moviente del flanco diestro en banda hasta el cantón siniestro de la punta una vía férrea de oro y sable cargada con una locomotora de su color con la chimenea humeante de azur disminuído de plata y vagones de lo mismo. 

Trae en el cantón diestro y la punta  tapiz de su color un hombre de sable y plata empuñando un arado de mancera orientado a la siniestra.

Ornamentos: sobre el jefe la parte superior de un caduceo de plata y oro, debajo de la punta un horno de barro de su color sobre dos ramos de laurel foliados de sinople que bordean al blasón por lo bajo y a ambos lados otros dos ramos de laurel de lo mismo 

El todo está sobre una cartela oval de plata (gris) con forro de sable que a modo de bordura tiene dos lemas  en orla superior de calidad y toponímco inferior, en letras capitales romanas de plata

SIMBOLOGÍA

El sol alumbrando el fértil suelo verde atravesado por el ferrocarril junto a las tareas de roturar la tierra con un arado antiguo significan el progreso que ambas actividades contribuyeron en el desarrollo de la ciudad. El caduceo superior representa el comercio, el horno de barro y los laureles la tradición de la región.

LOGO MUNICIPAL

En un òvalo con borde blanco, un sol naciente amarillo sobre fondo rojo, debajo tres surcos negros sobre campos verdes y a la derecha el edificio municipal en tonos de gris

 

  BANDERA

  Dos franjas la superior azul y la inferior verde separadas por una línea ondeada gruesa blanca y hacia el batiente el logo  municipal.

La franja superior simboliza el cielo, la inferior los campos, el municipio simbolizado por el logo

MÁS INFORMACIÓN http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Flagofcdadegomez.jpg
HISTORIA 

Hubo un tiempo en que la Argentina quiso parecerse a Europa. Fue en el último tercio del siglo XIX, cuando trajo de allí los capitales que no tenía, la cultura que deslumbraba a sus clases dirigentes y hasta los brazos que le faltaban para intentar el poblamiento de un país que era casi un desierto. Esa política de inmigración, unida a los planes de colonización agrícola que implementaron los gobiernos de la época, gracias a sus aciertos y a pesar de sus indudables errores, provocó singulares transformaciones en casi todo el territorio de Santa Fe, buena parte de la llanura cordobesa, norte de Buenos Aires y centro de Entre Ríos. Entre 1856 y 1865 varios empresarios privados, algunos de los cuales eran extranjeros, fundaron las primeras colonias agrícolas de Santa Fe que llegaron a ser sesenta y nueve en 1880 y casi trescientas hacia 1895. En cuanto a la población, en este mismo año era de 397.188 habitantes, lo que representa un crecimiento espectacular si se recuerda que en 1869 Santa Fe no llegaba a los noventa mil. La incidencia de la inmigración en esas cifras se aprecia si se recuerda que el Censo Provincial de 1887 señaló un 38,3 % de extranjeros, mientras que ellos representaban ya un 41,9 % de su población en 1895, debiendo tenerse en cuenta que estos porcentajes no consideraban, obviamente, a los hijos de inmigrantes nacidos en Santa Fe . Como el 65,8 % de esos hombres que habían venido del otro lado del mar eran italianos, y como en los departamentos de la región cerealera su número competía con el de los criollos y a veces superaba al de éstos, es comprensible que Alcides Greca, llamara la “Pampa Gringa” a la rica región de Santa Fe que se colonizó a fines del siglo XIX. En ese tiempo, cuando los ingleses tendieron la precursora vía del Central Argentino, el ferrocarril de la “Pampa Gringa” que trató de acercar la mediterránea Córdoba al puerto de Rosario, surgió Cañada de Gómez. En cuanto al origen de ese nombre, es atinada la opinión de Félix Chaparro quien lo atribuye “a la posesión del lugar así conocido por algún terrateniente de la época de la Colonia de tal apellido”. En efecto, el capitán Miguel Gómez y su esposa Gervasia Guardia, poblaron hacia 1750 una de las primeras estancias del pago que encerraban el arroyo de Las Tortugas, la cañada de los Leones y el río Carcarañá, la que fue abandonada por sus descendientes en 1819 al ser perseguidos por el caudillo Estanislao López 

Desde la Colonia esa extensa región se denominaba Desmochado Abajo, nombre que se mantuvo hasta fines del siglo XIX, siendo reemplazado en esta época por otros más precisos, de menor alcance geográfico, uno de los cuales fue justamente el de Cañada de Gómez , que alude al accidente geográfico determinado por el arroyo que atraviesa el paraje antes de desembocar en el Carcarañá.

En dichas tierras, situadas al sur del antiguo “camino de las carretas” que cruzaba el Desmochado Abajo y pasaba por las postas de San Francisco de las Totoras, no lejos de la actual Bustinza, y de Las Parejas, el general Venancio Flores, oficial uruguayo a las órdenes de Mitre, ejecutó en la madrugada del 22 de noviembre de 1861 una cruenta matanza sobre los restos del Ejército de la Confederación Argentina, confusamente vencido por los porteños el 17 de septiembre de ese año en la batalla de Pavón .

Esa acción de la Cañada de Gómez, fue contemporánea de las hazañas de Garibaldi y de las grandes batallas del Risorgimento, ya que se libró dos años después que las de Montebello y Magenta y un lustro antes que la de Custoza, y dicho nombre aparece desde entonces “enlazado al brazo y al espíritu italiano”, pues luego de Pavón los “fugitivos de Urquiza fueron detenidos y reducidos a prisión por la legión de voluntarios italianos al mando de Ciarlone”  que fue premiada por Bartolomé Mitre.

En 1855, el ingeniero norteamericano Allan Campbell había presentado al gobierno de la Confederación Argentina, con sede en Paraná, un prolijo estudio en el que proponía el tendido de una línea férrea entre Rosario y Córdoba , y un par de años después de la matanza, los vencedores porteños decidieron concretar este proyecto de los vencidos, firmando el presidente Mitre un contrato con William Wheelwright, quien se comprometió a construir ese ferrocarril.

Según ese convenio la empresa del Central Argentino obtuvo, entre otras franquicias, la entrega en propiedad de una legua de terreno a cada lado de la vía en toda la extensión de la línea, al mismo tiempo, para impulsar su colonización, se formó la Compañía de Tierras del Central Argentino, que envió a Guillermo Perkins a Europa con la misión de contratar inmigrantes, a los que luego instaló en Bernstadt (Roldán), Carcarañá, Cañada de Gómez, Tortugas, San Jerónimo Sud, Armstrong y otras colonias fundadas a partir de 1870.

El 1º de mayo de 1866 se detuvo en la solitaria estación de un Cañada de Gómez todavía inexistente el primer tren del Central Argentino, que siguió viaje hasta Tortugas. A partir de ese momento puede comenzar la ardua búsqueda de la fecha de nacimiento de Cañada de Gómez, que no fue formalizada por ceremonia alguna.

 

En 1867, el 1º de agosto, se radicaron en ella Pedro Reün, un alemán que fue nombrado jefe de estación, su esposa e hijos y una cuñada, Margarita Hansen –que formó con Augusto Schnack el primer matrimonio del pueblo-, quien casi al final de sus días narró nostálgicamente sus recuerdos del viaje que realizó desde Hamburgo al Río de la Plata en la frágil goleta “Antílope”, sus primeros tiempos en ese desolado paraje y el surgimiento de Cañada de Gómez .

 

Un párrafo de ese relato, que tituló “Quién realiza un viaje tiene algo que narrar”, además de develar el espíritu de progreso económico que animaba a esta familia alemana, idéntico al de casi todos los inmigrantes de esa época, permite conocer la nacionalidad de los más próximos vecinos de la desolada estación: “Muchas veces veíamos llegar a galope tendido, poco antes de la llegada del tren de Córdoba, varias cabalgatas compuestas por los señores de las estancias de los ingleses los que, tras una rápida merienda de café, pan, sardinas y queso en el pequeño negocio que habíamos instalado en la estación, seguían viaje en tren. En la estación quedaban los peones para cuidar los caballos. En el sur los propietarios de grandes estancias eran argentinos de viejo arraigo y linaje y en el norte había una que otra estancia grande de alemanes, los que nos frecuentaban ocasionalmente” .

Es decir que hacia l867 además de los argentinos, peones o hacendados, habitaban en la Cañada de Gómez algunos estancieros europeos, entre quienes se encontraban alemanes e ingleses, pero no italianos. Según el fresco testimonio de Elías Bertòla, un italiano que publicó en 1923 sus “Apuntes Históricos de Cañada de Gómez”, en 1869 “había café con música con guitarras y baile” , mientras que el primer Censo Nacional, que ordenó levantar ese mismo año el presidente Sarmiento, reveló que el pequeño poblado poseía cuarenta y tres casas, habitadas por treinta y nueve familias, que sumaban doscientos veintiocho habitantes, de los cuales cinco eran italianos.

 

El inspector nacional de colonias Guillermo Wilcken, que visitó las establecidas en el país en 1872, no nombra ningún italiano entre los colonos de Cañada de Gómez, aunque en el “Cuadro general de las colonias agrícolas” señala la presencia de cuarenta y seis personas de esa nacionalidad , quienes probablemente debían habitar en el caserío formado en torno a la estación. A partir de ese mismo año, junto con muchos pobladores criollos, comienzan a afincarse en el pequeño pueblo y en su próspera colonia numerosos inmigrantes europeos, entre los que había varios italianos.

En la zona rural vivían J. Pochetino, José Golino, Juan y José Delfino, Antonio Bisio, Antonio Ghione, Alfredo Beltramone, Antonio Mela, Antonio Bardone, Santiago Re, Juan Bisio, J. Cremar, Juan Boggino, Pedro Vaduagna y Alfredo Fina. Y en el pueblo algunos de los primeros comerciantes e industriales italianos fueron Luis Zanotta, que estableció una fonda; Juan Malberti, dueño de la “Zapatería de la Libertad”; Nicolás Martelli, que abrió una “Casa de Mercachifle”; Luis Pagani, que atendía un modesto botiquín; Tomás Giordano y Stucchi Hermanos, que trabajaban en molinos “con mula” y “a vapor”, respectivamente; Lombardi, Re y Cía., firma propietaria de una curtiembre; el relojero Fernando Albasini; Enrique Manzotti, con su Cochería “Italiana”; Aquiles Puricelli, al frente de su “chanchería”; el fabricante de carruajes, Juan Brussa; Florencio Varni, con licorería y cervecería; Luis Besso Pianetto, perforador de pozos; y Antenor Beltrame, hermano de Aquiles, el famoso ilustrador de la “Domènica del Corriere” de Milán, quien habilitó en 1882 una rudimentaria curtiembre que con el tiempo llegaría a ser tal vez la mayor de América del Sur y una de las más importantes del mundo 

 

En las memorias de Alfredo Benitz, quien había sido buscador de oro en el Lejano Oeste y fundó la estancia “La California” en las cercanías de Las Rosas, puede leerse una descripción de Cañada de Gómez en 1875 que corresponde a la de una típica comarca criolla: “Entramos en el pueblo por un camino de tierra, a lo largo del cual había casas de adobe blanqueadas con cal, adelante de cuyas puertas había caballos esperando pacientemente al sol (y) varias mujeres sentadas en bancos en la vereda. El negocio o pulpería... era una casa larga, de adobe, rodeada por una acequia llena de todo tipo de basura... La Pulpería tenía un montón de botellas de vino seco, ron, gin, un vino nativo llamado “caña”... estaba protegida por una reja de hierro que colgaba del techo detrás de la cual estaba el propietario con su revólver a mano...” .

Sin embargo, era perceptible en el lugar la presencia europea, pues un “Informe” de ese año dice que vivían en la Colonia más de quinientos habitantes, y que entre los doscientos afincados en el pueblo prevalecían los italianos. En cuanto a los colonos, había treinta y cinco familias suizas, veinte italianas, doce argentinas, siete francesas, seis inglesas y dos alemanas, que en total cultivaban seis mil quinientas hectáreas .

En la década del Ochenta creció notablemente el número y la significación de la colectividad italiana de Cañada de Gómez, que fue reconocido como pueblo el 1º de enero de 1884. El Censo Provincial de 1887 señaló sobre 3139 habitantes, 2030 europeos.

Más Información

http://www.pampagringa.com.ar/Pueblos/. . . /Hist_Cda_de_Gomez.htm

 

 Página web

www.mcg.gov.ar

 

 
Filatelia

Instituciones

              

           2006 - Inmigración Alemana     /      Fecha de Fundacion: 4 / 12 / 1960

 

 

El Tiempo http://www.infoclima.com/pronosticos.asp?l=146&p=21

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